Mario Vargas Llosa: El adiós definitivo

Mario Vargas Llosa: El adiós definitivo

Cecilia Colón H.

¿Has leído a Mario Vargas Llosa?

Este escritor peruano nació en 1936 y, aunque oriundo del Perú, después optó por la nacionalidad española y también la dominicana. Es novelista, ensayista, cuentista, escribe artículos periodísticos y ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2010.

¿Por qué te hablo ahora de él? Me gusta rememorar y compartir las historias, con quien desee leerme o escucharme, de cómo llegué a un autor determinado, pues creo que lo más interesante de estas historias anecdóticas y, sobre todo, personales es que nos muestran ante los demás de cuerpo entero en nuestras curiosidades e intereses y en lo que hacemos en el día a día, lo que nos habla de humanidad.

Hace muchos años (¡Dios mío, en verdad muchos!), yo escribí guiones de radio para la XEW, allí tenía a varios conocidos y eso me ayudó a tomar un curso con Arturo Shoening. Éramos varias estudiantes las que formábamos el grupo, de hecho, yo era la más joven y un día en que platicaba con una de ellas me dijo: “Tú que escribes radio deberías leer La tía Julia y el escribidor (1977) de Mario Vargas Llosa, seguramente te va a encantar”. Algunas semanas después compré un ejemplar de la novela y la leí. El resultado fue que me bebí la novela, la disfruté, me encantó y conocí a este escritor peruano del que había oído varias cosas, pero no lo había leído. Después, por recomendación de otra querida amiga, leí Pantaleón y las visitadoras (1973), otra novela muy divertida que me gustó mucho. En esos años me enteré de todas las novelas que llevaba escritas hasta ese momento. El enorme e importante ensayo que hizo sobre Gustave Flaubert, otro magnífico escritor francés del siglo XIX, titulado La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary (1975).

También supe que había publicado su tesis de doctorado bajo el título García Márquez. Historia de un deicidio (1971). En esos lejanos años de fines de los 70, el Boom Latinoamericano estaba ya en lo último de su enorme fama e influencia y ese libro de Vargas Llosa era casi una lectura obligada por el interesante análisis que había hecho de la novela señera del Boom escrita por García Márquez: Cien años de soledad (1967), lo que indicaba, sin duda, la enorme amistad y aprecio que había entre ellos. Sin embargo, un pleito terrible entre estos dos grandes escritores, en 1976, tuvo como consecuencia que el colombiano se quedó con un ojo morado y esto cambió completamente el destino de ese libro. Inmediatamente, Vargas Llosa pidió a la editorial que lo sacara de circulación. Imagínate realizar esa tarea, el tiraje había sido enorme y se había distribuido en toda Latinoamérica, pero había que complacer al escritor que ya tenía buena fama y fueron recogidos todos los ejemplares de Historia de un deicidio. Al paso de los años, los pocos que quedaron por ahí se vendían a precios altísimos, pues era dificilísimo encontrarlos: se había convertido en un libro de culto. Afortunadamente y luego de muchos años, 50 para ser exactos, en el 2021 la editorial Alfaguara volvió a sacarlo a la luz con el permiso del autor, no olvidemos que García Márquez había muerto en el 2014, el pleito que suscitó el rompimiento de la amistad entre estos dos grandes ya había quedado en un pasado muy lejano.

Mario Vargas Llosa también colaboraba en diversos periódicos. Gracias al internet, pude leer algunos de sus artículos en donde hacía crítica sobre los diversos gobiernos (por cierto, el de López Obrador, no lo quiere). Además de esta vena política también se ocupaba de otros temas. Un día encontré un artículo que escribió a propósito de la muerte de Corín Tellado, la escritora española de miles de novelas sentimentales o del corazón que podían leerse en versión de libro (no más de 100 páginas) o en revistas femeninas (allí eran más cortas). Vargas Llosa le hizo una entrevista unos pocos años antes de su muerte y el día de su fallecimiento, en el 2009, escribió un artículo muy interesante sobre ella y su extensísima obra novelística sentimental en donde la describía y retomaba algunos detalles de la vida de ella. En fin, él era capaz de hablar y escribir sobre muchos temas por demás variopintos. No olvidemos que también contendió como candidato por la presidencia del Perú en 1990, sin embargo, perdió en la segunda vuelta frente a Alberto Fujimori. 

Vargas Llosa fue un hombre polémico en su vida privada y pública y si todavía te preguntas por qué escribo de él, la razón es muy sencilla, a sus 87 años ha decidido retirarse de la escritura, a mí me cuesta trabajo creer esto por lo mucho que él ha escrito, ha dedicado su vida a esto. Su última novela es Le dedico mi silencio (2023), en donde al final avisa que lo último que escribirá será un ensayo sobre Jean-Paul Sartre, filósofo francés y su gran influencia de juventud; el último artículo para el periódico español El País, donde colaboraba asiduamente, está en su columna “Piedra de Toque”, y lo comienza diciendo que: “El único consejo que transmito a los jóvenes que se inician como escritores en la prensa diaria: decir y defender su verdad, coincida o discrepe con lo que el diario defiende editorialmente.” Habla de su experiencia como columnista en El País, en donde siempre ha defendido su propia verdad, sus opiniones, coincidan o no con la línea del diario y esto es justamente lo que resalta del periódico, que siempre respetó su opinión, su manera de pensar y hasta sus errores, cuando los hubo. El adiós del escritor es dando consejos a los jóvenes periodistas que se van a iniciar en la ardua tarea de escribir y, sobre todo, opinar, lo cual no es fácil, pues siempre habrá discrepancias, pero lo importante es saber escuchar al otro y reconocer el error propio o la valía del otro. 

No sé cuánto tiempo le quede de vida a Vargas Llosa, ya es una persona mayor, pero no deja de entristecerme que abandonará la escritura después de tener millones de lectores en todo el mundo, es un anuncio triste y espero que no sea el preludio de una mala noticia como pasó con la querida Cristina Pacheco que el 1 de diciembre anunció su retiro y falleció el 21. Tampoco pretendo que la gente viva eternamente, creo que eso se convertiría en una pesadilla, pero entristece esta clase de noticias y creo que el mejor homenaje que les podemos hacer es leerlos, escucharlos, suponer que están sentados junto a nosotros relatándonos la historia que leemos. 

Querido Mario Vargas Llosa, gracias a usted conocí maneras diferentes de narrar, de entender la literatura, por las noches rezaré por usted con la esperanza de que nos sorprenda con un nuevo libro y no sólo sea un ensayo. Un abrazo desde México a la distancia.